Meditar caminando - BMAktitud
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Meditar caminando

Meditar caminando

Meditar caminando

De
manera semejante a la meditación en quietud, la meditación caminando es un
ejercicio simple y universal para 
practicar la calma y la conciencia. Se puede practicar regularmente, antes o después de
una meditación sentados, después de una jornada de trabajo o por la mañana,
antes de empezarla. El arte de la meditación caminando consiste en aprender a
tomar conciencia de que caminas, en usar el movimiento natural del caminar para 
cultivar
una
 presencia mentalmente despierta.
Elige un lugar tranquilo que te permita
ir y venir, de unos veinte pasos al menos. Comienza colocándote en un extremo
de esta «senda de caminante» con los pies bien plantados en el suelo. Deja que
las manos pendan con naturalidad de manera que estén relajadas.
Cierra un momento los ojos, céntrate y
siente tu cuerpo sobre la tierra. Siente la presión en los extremos de los pies
y vive todo esto en estado de atención.
Comienza a caminar lentamente. Camina
con tranquilidad y dignidad.
Presta atención a tu cuerpo. En cada
paso, siente cómo se levante tu pie y la pierna se aleja de la tierra. Toma
conciencia cada vez que coloques el pie en tierra.
Relájate y procura que tu andar sea suelto
y natural. Siente cada paso al caminar. Cuando llegues al final del trayecto,
detente un momento. Céntrate, date la vuelta con cuidado, detente otra vez para
caer en la cuenta del primer paso de regreso.
Sigue
regresando al punto de partida. Cuando llegues, empieza de nuevo el recorrido
por espacio de unos diez minutos o más. Lo más normal es que, con frecuencia,
tu mente se distraiga.
En
cuanto percibas alguna distracción, advierte con serenidad en qué dirección
apunta: «vagabundear», «pensar», «escuchar», «planear»… Entonces, procura
sentir el paso siguiente.
No
te preocupes: tendrás que hacer esto un montón de veces. Da igual que te hayas
distraído un segundo o diez minutos. Lo que importa es que tomes conciencia de dónde has estado
regreses al presente, al aquí y al ahora, en el
siguiente paso que te toque dar.
Después de practicar unas cuantas veces
este ejercicio aprenderás a usarlo para serenarte y recogerte, para vivir más
despierto, con una conciencia dilatada.
De este modo puedes extender esta
práctica de manera informal cada vez que tienes que salir de compras o realizar
cualquier trayecto a pie. Puedes aprender a disfrutar caminando sin estar
siempre pensando, haciendo planes, etc.
Basta con que te habitúes a vivir el
momento presente, a ensamblar tu cuerpo, tu corazón y tu mente a medida que te
mueves.
(Inspirado en lecturas de Thich Nhat
Hahn) Agustín Prieta
Maquetado por BMA&aktitud
BMA aktitud
bma.aktitud@gmail.com
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